Diez de la mañana de un viernes de fin de mes. Mientras Lucho aguarda su turno han
transcurrido varios minutos sin pasar de una baldosa a otra. De repente comienza un murmullo
a generalizarse una frase devenida en una especie de jerga dentro del contradictorio sistema
financiero nacional: “no hay sistema”. Las expectativas de Lucho quedan postergadas por un
hecho percibido como el azar. Veinte años antes la suerte de los ecuatorianos había cambiado
y no precisamente por una mala alineación de los astros. Los bancos cerraron sus puertas,
dentro de una ola de privatizaciones y empresas públicas que fueron rematadas cual Black
Friday.
El totalitarismo financiero se abre camino a través de las tradicionales formas de
democracia. La voraz acumulación de capital del totalitarismo financiero se ejecuta mediante
claros patrones delictuales de figuras como el cohecho, la estafa, el espionaje, el tráfico
de influencias, la intervención en procesos electorales, entre otras al presentar componentes
de dominación y hegemonía sobre otras manifestaciones de criminalidad organizada,
reproduce hacia abajo mediante sus aparatos de propaganda exigentes de “mano dura” y
“tolerancia cero” nuevos enemigos para que Lucho se distancie de su tejido social
(exclusión entre excluidos).Los aparatos de sus modernas tácticas son las fake news y el
invisibilizado lawfare. Urge amplificar la mirada al pensamiento penal macrosocial, capaz
de identificar que el mismo capitalismo se renovó mediante la implantación de
macroestructuras criminales.


Autor: Dr. Edison Ormaza Zamora
Abogado Penalista – Criminólogo

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